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Publicaciones de la categoría: Literatura

Cien años de la muerte de Proust

18 viernes Nov 2022

Posted by Calistro Alto in Efemérides, Literatura

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Celeste Albaret, En busca del tiempo perdido, Proust

Hoy, 18 de noviembre de 2022, se cumplen cien años de la muerte de Marcel Proust. Acababa de terminar En busca del tiempo perdido.

Hoy es día para recordar esos momentos finales de su vida con el relato de Celeste Albaret, su querida ama de llaves, que plasmó en sus memorias tituladas Monsieur Proust. Así lo trae a sus páginas BBC Mundo.

«Una mañana, cuando llegué, estaba como un niño que había encontrado el juguete más maravilloso y toda la felicidad del mundo. Y me dijo: ‘¡Ah querida Celeste! Tengo una gran noticia para ti.

«Se sentó derecho y me sonrió y me dijo: ‘He escrito las palabras El fin. Ahora puedo morir en paz'».

El 18 de noviembre de 1922, el estado de salud de Proust empeoró. Celeste llamó a un médico y al hermano de Proust, Robert, un distinguido profesor de cirugía.

«Cuando llegaron allí, dije: ‘Doctor, debemos darle una inyección porque está débil y realmente no está bien’. El médico dijo: ‘¿Cómo vamos a lograr eso?’. Le dije que ya no se resistía a las inyecciones, así que dijo que teníamos que levantar la sábana para poder inyectarlo en el muslo.

«Y cuando fui a hacerlo, apenas levanté la esquina del edredón, me agarró la muñeca y la apretó y dijo: ‘¡Ay, Celeste!’. En ese grito, pude ver la expresión de su rostro.

«Me decía que lo estaba traicionando. Pero sobre todo, que nunca debía dejar que se le sometiera a esos tratamientos que los médicos imponen a los moribundos, torturándolos con inyecciones para mantenerlos vivos durante otra media hora o una hora. Pero fue horrible».

Unas horas más tarde, los médicos le dijeron a Celeste que no se podía hacer nada más por su jefe.

«Regresé al lado del profesor Proust, y ambos estábamos junto a él. Y el profesor le preguntó, mientras levantaba un poco a monsieur, porque estaba respirando con dificultad: ‘¿Te estoy lastimando querido pequeño Marcel?’, Y él respondió: ‘Sí, mi pequeño Robert’.

«Dos o tres minutos después, el profesor cerró los ojos de su hermano.

«No me había dado cuenta de que había muerto. Nos miraba con esos hermosos ojos pacíficos y falleció como una luz que se había apagado».

Hoy, cien años después, es un día más bien triste. La prensa de aquí apenas recuerda el centenario de la muerte del autor de una de las obras cumbre de la Literatura Universal. Yo esperaba encontrar artículos interesantes en las secciones de Cultura de los distintos periódicos. Pero no es así. Únicamente he encontrado un artículo de opinión en El País, de José Andrés Rojo, otro en La Vanguardia, de Xavier Vilaltella, y uno más en Diario de Sevilla, de Francisco Correal. Nada en las portadas digitales El Confidencial, ni en elDiario.es, ni en InfoLibre, ni en ABC de Sevilla.

En estos días leo Cartas escogidas (1888-1922), Marcel Proust, publicado por Editorial Acantilado. Para quien ha leído En busca del tiempo perdido es una aventura increíble bucear por el universo de su correspondencia. Al momento pierdes la noción sobre si lo que estás leyendo es En busca del tiempo perdido o si es la correspondencia que mantenía Proust con incontables personajes de la sociedad parisina de la época. La riqueza de expresiones, descripciones, comentarios y opiniones es tan grandiosa en su correspondencia como en su obra literaria. Y parece que escribió más de seis mil cartas!! ¿Alguno de quienes recibía las misivas de Proust pudo llegar a pensar que tenía el privilegio de estar recibiendo correspondencia de un genio de la Literatura?

Dos años, ocho meses y veintiocho noches

10 domingo Ene 2016

Posted by Calistro Alto in Literatura

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Dos años ocho meses y veintiocho noches, Ibn Rushd, Lucena, Rushdie, Salman Rushdie, yinn, yinnia, yinnis

Bienvenido, estimado lector!!

Si has llegado hasta este recóndito lugar perdido tras la colina de Qaf, adonde la estadística dice que sólo suelen llegar uno o dos viajeros al día, muchos ninguno, sólo puede ser por dos motivos. O bien eres un yin, de los yinnis ociosos, en cuyo caso poco te puedo aportar, o bien eres un ser curioso del mundo inferior, que a través de las rendijas de Google o Bing has conseguido penetrar hasta aquí. En ese caso voy a tratar de introducirte en un libro mágico, que seguramente no has leído, y que sólo puede comentarse en clave de magia. Me refiero al último de Salman Rushdie, a día de hoy, décimo de enero de 2016: Dos años, ocho meses y veintiocho noches.

DuniaEfectivamente, has contado bien, agudo lector amigo, pues ya te habrás dado cuenta que ese periodo suma mil y una noches, cifra enigmática, periodo tras el que pueden ocurrir muchísimas cosas. Tanto en el mundo inferior, el nuestro, como en el superior, el de los yinnis, esas criaturas de fuego sin humo de las que echa mano Salman Rushdie para hacernos entender las causas de la extraña conducta de los humanos, en los que se introducen hasta poseerlos y lograr de ellos que se conduzcan de la forma más estúpida, más brutal, más tiránica o más irracional que podamos concebir. Y de paso exponer y desarrollar sus ideas sobre la Fe y la Razón, sobre las creencias, sobre la necesidad de un dios que tenemos los humanos. Y de la victoria de la Razón sobre la Fe, muchos años después de la Guerra de los Mundos.

¿Pero estás pensando que ese Rushdie, con pinta de pirado, el de los Versos satánicos, condenado a muerte mediante una fatua del ayatolá Jomeini por entender que había ofendido a Mahoma, sólo puede escribir cosas sesudas y extrañas, difíciles de entender y que aburren hasta a las ovejas? Pues no es así!!! Este libro es de lo más entretenido, más ameno, más simpático, más inteligente y más ingenioso que he leído en mucho tiempo.

Se trata quizás de la única forma de entender la locura del comportamiento actual de la humanidad, que nos arrastra a un abismo de sinsentidos. Si no fuera mediante esa posesión de los yinnis, ¿de qué otra forma explicar tanta barbaridad que vemos cada día a nuestro alrededor? De ahora en adelante será inevitable mirar el lóbulo de la oreja a esos descerebrados que van haciendo tantas barbaridades por la vida…

Para colmo, la mágica historia se inicia en Lucena (Córdoba (Andalucía (España))), y allí mismo se desarrolla uno de sus últimos episodios, cuando el penúltimo de los cuatro grandes yinnis oscuros, Zabardast, muerde el polvo a manos de la yinnia Dunia, la gran reina del Mundo de las Hadas.

¿Cómo se sentirá la gente de Lucena al leer que esa historia genial y fantástica comienza y finaliza en su pueblo, donde Dunia encontró al sabio Ibn Rushd? Seguro que tan anchos que no caben en su ropa. Y que ya habrán puesto plaza o calle a nombre de Salman Rushdie. Y una silla gigante, promovida por sus fabricantes de muebles, en el centro de la principal rotonda de la ciudad…

CalistroAlto.

Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero

18 viernes Sep 2015

Posted by Calistro Alto in Literatura

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Abdul Bashur, Alvaro Mutis, Colombia, Elena Poniatowska, Gabo, Gabriel García Márquez, Ilona, Lecumberri, Maqroll el Gaviero, Tramp Steamer

Suelo llegar a un autor para mí desconocido por las referencias de otros a quienes considero muy buenos. Y de esta forma uno no se suele equivocar, ellos no se equivocan. Así llegué a Alvaro Mutis, autor de la saga Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero. Encontré por entonces un libro que me llamó la atención, Cartas de Alvaro Mutis a Elena Poniatowska, donde se recoge parte de la correspondencia que mantuvieron cuando aquél estuvo en la cárcel de Lecumberri, en Méjico, y en el que la escritora mejicana hace una magnífica introducción sobre la figura de Alvaro Mutis. Desde ese momento quedé interesado en el escritor y deseando leer su gran obra, la saga compuesta de siete novelas que constituyen el objeto de este post. Pasado unos meses lo pude hacer y disfruté con una literatura grande, rica y densa. De aventuras, de la vida, de las amistades, de la naturaleza humana.

Sin embargo no me parece posible escribir sobre Maqroll el Gaviero sin hablar de su autor, de Alvaro Mutis. Sin conocer un poco de su vida no es fácil entender todo lo que encierra El Gaviero. Y es que Maqroll el Gaviero es el álter ego de Alvaro Mutis. Todo el mundo de Mutis transportado a su genial obra en forma de novelas de aventuras.

Sobre Alvaro Mutis

Nació en Bogotá (Colombia), el 25/8/1923. Con sólo dos años de edad viaja con sus padres a Europa, Bélgica, debido a la profesión de diplomático del padre. Por tanto vive su juventud en Europa y estudia en un colegio de Bruselas. Cuando tenía ocho años murió repentinamente su padre, debiendo volver su madre a Colombia, su tierra natal. Se instaló en una finca heredada de su padre, la finca Coello, en el MutisDepartamento de Tolima. Alvaro siguió estudiando en Bruselas, pero no llegó a terminar el Bachillerato y debió volver a Colombia por los problemas económicos de su madre. Allí se volvió a matricular para intentar sacar el Bachiller pero las matemáticas y demás “pequeñeces” no le interesaban en absoluto. Nunca lo sacó, sólo le interesaban los libros de historia, de viajes y literatura.

Hasta ese momento su tierra natal era simplemente un lugar de vacaciones, un lugar que a donde ir y volver era toda una aventura. Barcos, trenes, mulas, carruajes… Pero Alvaro Mutis se fue enamorando de esa tierra caliente del trópico, de sus hombres recios, de sus mujeres poco recatadas, de las plantaciones de café y plátano, de los aguaceros que lo pudren todo, hasta el punto de decir: “Todo lo que he escrito está destinado a celebrar, a perpetuar ese rincón de la tierra caliente del que emana la substancia misma de mis sueños, mis nostalgias, mis terrores y mis dichas. No hay una sola línea de mi obra que no esté referida, en forma secreta o explícita, al mundo sin límites que es para mí ese rincón de la región de Tolima, en Colombia”. Por tanto su juventud y sus años de aprendizaje discurrieron entre los dos continentes, viajando mucho y empapándose de historia y cultura, lo que tendrá reflejo posteriormente en toda su obra. La familia terminó perdiendo la finca de Coello a raíz de una toma insurgente, lo que le llenó de pesar y nostalgia.

Se casó pronto, a los 18 años, tuvo tres hijos y se buscó la vida mediante empleos muy variados. En emisoras de radio, relaciones públicas, empresas de seguros, vendedor de publicidad, representante de empresas multinacionales etc. Dirigió un programa literario en la radio, al tiempo que leía a todos los clásicos. En la Compañía Colombiana de Seguros entró a formar parte de la redacción de su revista, en la cual publicó sus primeros testimonios literarios de sobre distintos autores. Y llegó a petroleras, como la Standard Oil y la ESSO, viajando continuamente por todo el mundo. En la ESSO le encomendaron una labor social para lo que disponía de un presupuesto elevado. Y él lo cumplía, pero a su forma. Empleó sumas importantes en estrafalarias actividades culturales y la compañía lo demandó, debiendo huir a Méjico para escapar de la justicia.

Su actividad cultural y relaciones sociales

Sus relaciones sociales, casi siempre en torno al mundo de la literatura y el periodismo, y en general con lo más destacado de la intelectualidad colombiana, se iban ampliando. Alvaro Mutis era una persona afable, sociable, generoso con sus amigos, optimista, risueño. Ideal para organizar fiestas, un empedernido y brillante jugador de billar, un experto a la hora de elaborar cócteles, presumía de ello diciendo que los hacía mejor que Ernest Hemingway. De forma que se relacionaba fácilmente con lo más florido de la sociedad colombiana, incluso era muy amigo de los críticos literarios.

Y en esa brillante sociedad colombiana había alguien por encima de todos: Gabriel García Márquez, que se convirtió en su amigo más íntimo. Una amistad de por vida que jamás tuvo el más mínimo altibajo y que llegaba a extremos como que Alvaro Mutis era a la única persona a quien Gabo daba a conocer los capítulos de Cien años de soledad conforme los iba escribiendo desde su encierro. Y eso a pesar de ser tan distintos. Por su origen, Gabo hijo de un humilde telegrafista, mientras que Mutis lo era de un diplomático. A Gabo le preocupó siempre la realidad social de su país, mientras que a Alvaro Mutis le preocupaba poco. García Márquez tomó parte en los temas políticos, como es bien sabido, mientras que a Mutis le daba asco la política, jamás votó en unas elecciones, sólo era irracionalmente monárquico. Gabo escribía para poder vivir, mientras Mutis vivía para poder escribir…

Alvaro Mutis era un gran melómano. García Márquez frecuentaba la sala de música de la Biblioteca Nacional de Bogotá, donde leía ávidamente. A las cuatro en punto de la tarde entraba cada día «un melómano insufrible, de nariz heráldica y cejas de turco, con un cuerpo enorme y unos zapatos minúsculos como los de Buffalo Bill». Era Mutis, que cada día pedía el concierto para violín de Mendelssohn, que Gabo aborrecía y que años más tarde se lo confesaba. El artículo de García Márquez en Semana, de fecha 22/9/2013 lo resume todo: Mi amigo Mutis.

Cuando García Márquez se fue a vivir a Nueva York, Alvaro Mutis trató, y consiguió, que se trasladara a Méjico, donde fue su gran embajador. Allí escribiría Gabo Cien años de soledad. Estuvo presente, junto con otros amigos, en la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Literatura a García Márquez.

Y ambos, García Márquez y Alvaro Mutis fueron grandísimos amigos de Alejandro Obregón, gran pintor colombiano, personaje de novela que se convirtió de verdad en personaje de novela de la mano de Mutis. Exquisito el artículo de Peio H. Riaño en El Confidencial sobre esta relación.

Méjico y Lecumberri

En 1956 Alvaro Mutis tiene que exiliarse a Méjico, dejando atrás a su mujer y tres hijos, debido a sus problemas con la justicia, derivados de su empleo en la ESSO y sus delirios líricos y gastronómicos. Organizó con los fondos sociales de que disponía una gran comilona para sus amigos escritores y artistas. En Méjico, que hace su definitivo lugar de residencia, le esperan grandes amigos, lleva cartas de presentación para Luis Buñuel y el productor Luis de Llanos, que pronto le encuentran trabajo en una agencia de publicidad.

Como no podía ser de otra forma, enseguida se introdujo en la vida cultural mejicana, haciéndose gran amigo de los escritores más sobresalientes del momento, como Octavio Paz, Juan Rulfo, Elena Poniatowska o Carlos Fuentes. Elena Poniatowska dice de él lo siguiente: “Las risas se oyen hasta el Paseo de la Reforma. Alvaro Mutis, el poeta colombiano, hace su célebre imitación de Pablo Neruda. Recién llegado de Colombia, todos lo han recibido como al Mesías. Es el salvador de las fiestas. Baile que te baile, seduce a la duquesa de Altamira, a la Marquesa de Villamarciall… Junto a él nada es plano y nada le gusta tanto a una mujer como sentirse espuma. Mutis cuenta chistes, está al corriente tanto de los últimos movimientos literarios como de las tendencias pictóricas más modernas. Habla de Goethe, de Brigitte Bardot y de las Misas Negras. Y sobre todo ríe de oreja a oreja, hasta quedar exhausto. Declama en francés y dice adivinanzas en slang. Tiene una reserva de recuerdos de viajes verdaderamente inagotable…”

Cuenta Alvaro Mutis que en un momento dado empezó a sentir que un agente le seguí por la calle. Un día lo abordó y le dijo que lo iba a detener y deportar a Colombia. Sin embargo se hicieron amigos, hasta el punto de que le facilitó un pasaporte falso y Mutis llegó a ayudarlo en momentos de dificultad. Así pasaron tres años, hasta que en 1959 unos agentes lo detuvieron, al estar buscado por la Interpol, y terminó en la prisión de Lecumberri.

Lecumberri no era una cárcel cualquiera. Era una prisión construida a lo grande, donde los políticos pusieron todo su empeño en hacer algo fuera de lo habitual. El Palacio Negro de Lecumberri, como era conocido, donde cada día aparecía asesinado alguno de sus presos. Una cárcel llena de vida propia, donde sus moradores se organizaban en crujías y labores según su procedencia, estado o peligrosidad. Fueron 15 meses de cárcel muy duros, mientras se dirimía un proceso para decidir si se extraditaba a su país. Alvaro Mutis superó el miedo a la soledad de la celda y la angustia a las largas noches en las que podía ocurrir de todo. Aprovechó para leer, gracias a la magnífica biblioteca del penal. Releyó los siete tomos de En busca del tiempo perdido y tenía colgado en su celda una foto de Proust. Chateaubriand, Las cartas del prícipe de Ligne… Organizó montajes de teatro con sus acompañantes carcelarios y durante ese tiempo encontró entre sus compañeros un mundo de personajes, como salidos de las obras de Balzac. Y convivió y y se relacionó muy bien con ellos. En su Diario de Lecumberri relata las vicisitudes allí vividas y los personajes allí encontrados, como la muerte de su amigo “Palitos”, que se hizo muy querido para él y que fue asesinado por motivo de drogas.

El tiempo soportado en prisión cambió su vida y la forma de ver el mundo. Diría de ello que fue “una gran lección, que no quisiera volver a tener, pero que al mismo tiempo fue reveladora del hombre en su más brutal y absoluta verdad.” Y esa experiencia fue indispensable para poder escribir mucho más tarde su saga de Maqroll el Gaviero, que le daría fama universal. Como él mismo reconoció, sin el “carcelazo” de Lecumberri ninguno de los libros de la saga de Maqroll el Gaviero y casi toda su poesía posterior habrían existido.

Su obra literaria

En sus inicios Alvaro Mutis sólo escribía poemas, en verso o en prosa, pero siempre poeta. En 1948 escribió el cuaderno de poesías “La balanza”, que recibió algunas críticas, por lo que no volvió a publicar nada hasta cuatro años después. Fue “Los elementos del desastre”, que sí tuvo muy buena acogida en su país. Aquí ya se pone de manifiesto su visión apocalíptica del hombre en sus limitaciones y necedad. Y en esos poemas aparece por primera vez la figura de Maqroll el Gaviero. Desde muy pronto Mutis siente la necesidad de crear un personaje mundano mediante el cual expresar todo lo que sentía y llevaba dentro.

Después siguen “Los trabajos perdidos” (1965) y “Summa de Maqroll el Gaviero” (1973), donde se recogen poesías escritas desde 1948 a 1970. Y “Un homenaje y siete nocturnos” (1987).

Su visión de la literatura y de su país era pesimista. Decía que «la literatura es para mí una servidumbre dolorosa, y no siento por ella la menor simpatía. Me abruma un poco, por ejemplo, la agobiante montaña de literatura que producimos los colombianos y que nos oculta en muchos casos la miserable realidad de nuestra situación ante el mundo».

La primera obra en prosa fue “Diario de Lecumberri” (1975), tras su paso por la citada prisión. Pasan por él una galería de personajes que causaron impresión a Alvaro Mutis, como Don Abel, que parecía sacado de una novela de Balzac y respecto al que Mutis decía tener la inmensa suerte de haberlo conocido. O su querido amigo Palitos, chaval pequeño y débil, que no recordaba a su madre, y al que apuñalaron una noche en la crujía consecuencia de su necesidad diaria de droga.

Publica después “La mansión de la Aracaumia” (1978), Relato gótico de tierra caliente, como él subtituló, lleno de lujuria y voluptuosidad, que se desarrolla en una casona donde sólo pueden entrar sus seis moradores. Fue llevada al cine en 1986. En 1984 publicó “Los emisarios” y en 1987 “Crónica vieja y alabanza del reino”.

Cuando ya estaba jubilado, en 1986, a los 63 años, publica la primera novela de la saga que la da la fama mundial, “La nieve del Almirante”. Y en los siete años siguientes escribe las otras seis que conforman Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero. Hasta ese momento, aunque había recibido bastantes premios, no pasaba de ser un buen poeta y más conocido por ser el amigo íntimo de Gabriel García Márquez. A partir de ese momento le llega la gloria y la fama mundial.

EMPRESAS Y TRIBULACIONES DE MAQROLL EL GAVIERO

El personaje

Maqroll es el álter ego de Alvaro Mutis. Es el personaje que soñó desde muy joven para poder decir cuanto llevaba dentro. En sus primeras poesías aparece ya el nombre de Maqroll, al que le añade el sobrenombre del el Gaviero, de la gavia, la vela más alta del barco, desde donde todo se divisa. Maqroll es un aventurero, un navegante que conoce todos los puertos del mundo, aunque sus aventuras no siempre se desarrollen en el mar. Ha vivido mucho y se mueve cómodamente por los bajos fondos, conoce todos los prostíbulos, contrabandistas y a todo tipo de personajes. Conoce a los capitanes de todos los barcos, es amigo de todo el mundo, en cualquier parte de la tierra o de los mares hay alguien dispuesto a ayudarle y él siempre está dispuesto a emprender cualquier negocio por muy desquiciado que sea, si se lo ha pedido un amigo o alguna mujer que haya existido en su vida.

Maqroll es generoso, es leal, es desprendido. Y todo el mundo lo quiere, en cualquier aventura o negocio que inicie siempre hay alguien dispuesto a ayudarle, hasta dar su vida por él. Se mete en los negocios y aventuras más disparatados, es un Quijote de nuestro tiempo, un Quijote navegante y cuerdo, pero igual de soñador, que ha recorrido los cinco continentes y los dieciséis mares. La generosidad, la lealtad y la amistad son sus señas de identidad.

Siendo Alvaro Mutis natural de la sierra colombiana, de las tierras calientes del trópico, podría pensarse que las aventuras de su héroe se desarrollarían en ese ámbito, pero no. Hay que tener en cuenta que Mutis aprendió el francés antes que el español y que su formación se desarrolló en Europa. De forma que Maqroll es cosmopolita, su pasaporte, de dudosa legalidad, es chipriota pero él no se siente ciudadano de ninguna parte, es ciudadano del mundo, navegante de todos los mares.

Maqroll es querido por todas las mujeres. En cada aventura que emprende existe una mujer que se entrega al aventurero en cuerpo y alma. Pero verdaderos amores sólo hay dos o tres en su vida. El principal el de Ilona, que comparte con su amigo del alma Abdul Bashur. Aunque primero fue Flor Estévez, a quien le escribe una preciosa carta en La nieve del Almirante.

Pero también Maqroll es culto. En su hatillo siempre lleva libros y es un amante de la historia, Maqroll lee mucho. Rebosa sabiduría y conoce todos los rincones de su tierra, pero, también de Europa y de Asia. Tiene profundos conocimientos de las monarquías europeas, de sus procesos históricos y de sus batallas.

En sus aventuras se refleja la desesperanza, la derrota, lo inacabado. En el discurrir de su vida van quedando atrás amistades, amores, esperanzas, vidas truncadas. Sin embargo Maqroll siempre está dispuesto a empezar de nuevo, ama la vida y siempre está dispuesto a luchar por algo. Cuando su situación es desesperada siempre hay alguien que le ayuda y lo saca del apuro. Y vuelta a empezar. Maqroll es un filósofo de la vida.

La obra

Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero es un revuelto de aventuras siempre en torno a la figura de Maqroll y de su narrador, Alvaro Mutis. Utilizando una técnica muy particular, las aventuras se suceden una detrás de otra sin mucho orden en la vida del personaje. En las tres primeras novelas, de las siete que componen la obra, parece que el orden es natural. En la primera hay un narrador que parece que encuentra un diario de Maqroll pero que desaparece discretamente del relato. Sin embargo, al llegar a la cuarta, La última escala del Tramp Steamer, el narrador desciende al terreno de la acción y él mismo es un personaje más, de forma que es él, es decir Alvaro Mutis, quien conoce al vasco capitán Iturri con quien traba amistad y éste le hace partícipe de su bella historia de amor con Warda, la hermana pequeña de Abdul Bashur, el amigo íntimo de Maqroll. Y a partir de la quinta novela, el narrador va recuperando recuerdos de Maqroll, ya sea por correspondencia que va llegando a su poder o por otros medios, de forma que vuelve a contar historias que le suceden con personajes que en novelas anteriores ya habían desaparecido y la propia vida de Maqroll va dando saltos adelante y atrás sin problema alguno.

El colmo de la irrupción del propio Mutis dentro de la trama llega en la última de las novelas, Tríptico de mar y tierra, compuesta de tres aventuras. En la segunda, “Razón verídica de los encuentros y complicidades de Maqroll el Gaviero con el pintor Alejandro Obregón”, se disfruta de la aventura contada con maestría de ese pintor Obregón. Pura fantasía que se lee del tirón como toda la obra. Pero cuando uno se entera de que Alejandro Obregón fue un personaje real, gran pintor colombiano, íntimo amigo de Gabriel García Márquez y de Alvaro Mutis, produce, si cabe, mayor satisfacción por la genialidad del autor. ¡Ni siquiera se molestó en cambiarle el nombre!

¿Se podría pensar que la obra estaba concebida para contar la historia de Maqroll en las tres primeras novelas y después, a la vista del éxito que tuvieron, Alvaro Mutis lo alarga utilizando esa técnica? Sin duda, el proyecto inicial debió ser una trilogía, ampliada a la vista del rápido éxito mundial que tuvo. Pero el resultado es en todo caso brillantísimo y sabe a poco, desde la primera a la última de las siete novelas se cumple el principio que, según Stefan Zweig tiene que regir todo buen libro: el de mantener el nivel y arrastrar al lector hasta la última línea, sin dejar tomarle aliento. Eso sí, cada novela no pasa apenas de las 100 páginas, de forma que el conjunto de la obra puede tener alrededor de 700 páginas.

En definitiva, Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero es un torbellino de aventuras en torno al navegante, aventurero y filósofo que es Maqroll, de una calidad literaria extraordinaria y muy ameno e ilustrativo de leer.

El éxito que tuvo desde la publicación de la primera de las novelas, La nieve del almirante, fue muy grande y de ámbito mundial. Las tres primeras novelas fueron traducidas inmediatamente al francés, alemán, italiano, portugués, inglés y holandés. Y hoy, la obra completa, goza de reconocimiento universal.

La saga está compuesta de los siguientes títulos:

1986 La nieve del Almirante. El viejo lobo de mar se convierte en navegante fluvial, adentrándose en la selva, remontando el imaginario río Xurandó, en busca de unos aserradores donde trata de hacer un negocio de maderas con los ahorros que le encomendó su querida Flor Estévez.

1987 Ilona llega con la lluvia. A bordo del Hansa Stern llega a Panamá, donde queda atrapado al haber incautado la policía el navío por las deudas que acarreaba. En el momento de mayor desesperación aparece Ilona la triestina, su amante de por vida, con la que monta un singular prostíbulo. Hasta que aparece Larissa…

1988 Un bel morir. Donde Maqroll está a punto de perder la vida al inmiscuirse inocentemente en una trama de contrabando de armas.

1989 La última escala del Tramp Steamer. Una hermosa historia de amor acaecida al vasco capitán Iturri con la hermana pequeña de Abdul Bashur.

1990 Amirbar. En plena fiebre del oro el Gaviero se adentra en la selva colombiana en busca de la deseada mina, por cuyas galerías el viento produce ese sonido especial.

1991 Abdul Bashur, soñador de navíos. El relato de los sueños y aventuras vividos junto a su íntimo amigo Abdul Bashur, con el comparte incluso amante, Ilona la triestina.

1993 Tríptico de mar y tierra. Tres deliciosos relatos que terminan con Jamil, donde se pone de manifiesto la más tierna condición de Maqroll el Gaviero.

Premios y reconocimientos

Alvaro Mutis ha obtenido los siguientes premios o reconocimientos por su obra:

• Premio Nacional de Letras (Colombia), 1974
• Premio Nacional de Poesía (Colombia), 1983
• Premio de la Crítica, Los Abriles, 1985
• Comendador de la Orden del Águila Azteca (México), 1988
• Premio Xavier Villaurrutia (México), 1988
• Doctor honoris causa (Universidad del Valle, Colombia) 1988
• Orden de las Artes y las Letras, del gobierno de Francia en el grado de Caballero (Francia), 1989
• Premio Médicis Étranger (Francia), 1989
• Premio Nonino (Italia), 1990
• X Premio del Instituto Italo-Latinoamericano de Roma, 1992
• Orden al Mérito (Francia), 1993
• Premio Roger Caillois (Francia), 1993
• Gran Cruz de la Orden de Boyacá (Colombia), 1993
• Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio (España), 1996
• Premio Grinzane-Cavour (Italia), 1997
• Premio Príncipe de Asturias de las Letras (España), 1997
• Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (España), 1997
• Premio Rossone d’Oro (Italia), 1997
• Premio Ciudad de Trieste de Poesía (Italia), 2000
• Premio Cervantes (España), 2001

Alvaro Mutis es el primer autor en recibir los tres premios más importantes de nuestra lengua a una obra completa, El Reina Sofía, el Príncipe de Asturias y el Cervantes.

Epílogo

Leer Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero es una delicia. Sin embargo hoy en día no es sencillo de encontrar en librerías, y menos en una edición que no sea de bolsillo. Incomprensible!!

Stefan Zweig, ése gran olvidado

22 sábado Ago 2015

Posted by Calistro Alto in Literatura

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biografías Stefan Zweig, Calvino, Castellio, El mundo de ayer, MEMORIAS DE UN EUROPEO, Momentos Estelares de la humanidad, Stefan Zweig

Leer a Zweig es un placer y una fuente de sabiduría. Por qué hoy no es un autor cuyos libros se vendan por miles y llegue a mucha más gente de la que llega? Por qué su entrada en la Wikipedia es algo pobre? (que por cierto, hay que subsanar ya mismo). En su época era el escritor que más libros vendía en Europa, el más reconocido, el más brillante, el más culto. Reivindiquémoslo un poquito! Si estas líneas sirven para que alguien se acerque a Zweig y disfrute con su lectura, este blog habrá merecido la pena.

Austríaco, nació en Viena en 1881, de familia judía acomodada. Estudió Filosofía e Historia de la literatura. Su bagaje cultural se enriqueció en gran manera viajando mucho. Estableció amistad con la flor y nata de la sociedad europea. Gorki, Rodin, Romain Rolland, Thomas Mann, Joseph Roth, Freud, Einstein… Pertenece por tanto a esa generación maldita que tuvo que convivir con las dos grandes guerras europeas, teniendo que pasar de vivir la riqueza cultural de principios de siglo de Centroeuropa, la tragedia de la primera guerra mundial, el periodo de entreguerras y la desgracia del nazismo y el holocausto. No soportó ese final y terminó suicidándose en Brasil, adonde se había exiliado, a los 62 años, 1942.

La obra que nos dejó es inmensa y muy variada, pero siempre de gran altura. Su capacidad de trabajo era extraordinaria. Tras leer unas pocas páginas suyas es fácil reconocer a un gran escritor de estilo brillante y a un gran erudito. Su prosa te atrapa inmediatamente, sea cual sea el tema. En la década de los años 20 y 30 del siglo pasado sus libros se vendían a millones, hasta que su pacifismo y oposición al régimen nazi hizo, primero que se prohibiera su venta y después que fuese siendo marginado y olvidado poco a poco. Pero por suerte sus libros hoy se siguen vendiendo y parece que cada vez más, pero no es suficiente. Algunas obras suyas deberían ser de conocimiento obligado para nuestros estudiantes antes de llegar a la Universidad. Los profesores de Historia disponen con su obra de un material muy valioso para hacer atractiva esa materia a sus estudiantes, pero, ¿quién hace hoy esto?

Su vasta obra se distribuye en tres grandes áreas: Ensayo, biografías y novela. Difícil sería decantarse por alguna de ellas o ponerla por encima de las otras. No obstante alguna de sus obras brilla por encima de todo y son de lectura imprescindible. El Mundo de ayer, por supuesto. Pero no se puede dejar de mencionar inmediatamente algunas de sus biografías, Erasmo de Rotterdam y Castellio contra Calvino. O Momentos estelares de la humanidad.

ENSAYO

En este aparatado sus dos grandes obras, El mundo de ayer y Momentos Estelares de la humanidad

EL MUNDO DE AYER: MEMORIAS DE UN EUROPEO

Se puede decir que es el testamento literario de Zweig puesto que, poco después de concluirlo se suicidó. Es una obra ingente que rebosa cultura y sabiduría por todas partes. Recoge sus vivencias desde principios del siglo XX, trasladándonos la riqueza cultural de Centroeuropa de la forma más brillante, como sólo lo puede hacer uno de los escritores más grandes del siglo pasado.
Con singular maestría nos introduce en todos los ámbitos culturales que le rodeó y en la magia de esa sociedad de conocimientos que descubría y saboreaba ávidamente. Al mismo tiempo va haciendo un recorrido por el devenir de los acontecimientos en Europa de la forma más brillante y objetiva. Nos describe paso a paso cómo fue desintegrándose todo con el discurrir de los años y la terrible experiencia de las dos guerras, en las que Alemania fue protagonista. Insoportable para una persona culta y pacifista como Zweig, que tuvo que pasar de ver cómo sus libros se vendían por millones en toda Europa, a ser prohibidos y quemados hasta quedar poco rastro de ellos en Alemania.
Se trata por tanto de un testimonio de lo ocurrido en la primera parte del siglo pasado, escrito por un observador privilegiado y plasmado con la calidad literaria de Zweig.
El mundo de ayer es sencillamente un libro de obligada lectura

MOMENTOS ESTELARES DE LA HUMANIDAD
Con esta obra Zweig nos deleita al adentrarse en 14 momentos históricos que él considera que han sido de especial relevancia en el devenir de la humanidad. Al igual que con las biografías que escribe, Zweig tiene un especial sentido para seleccionar esos momentos históricos. Cuando se lee la lista de ellos, hay alguno que nos puede resultar dudoso el haberlos elevado a esa categoría. Pero tras leerlos se llega a la conclusión de que sí, de que no sobra ninguno, aunque lógicamente hay otros muchos que pudieran estar también.
Expuestos con su proverbial habilidad para hacerlos muy atractivos y con su calidad literaria habitual, es un libro que se disfruta al tiempo que es una fuente de conocimiento y erudición excepcional.
La lista de esos momentos es la siguiente:
– Cicerón
– La conquista de Bizancio
– Huida hacia la inmortalidad. El descubrimiento del Océano Pacífico
– La resurrección de Georg Friedrich Handel
– El genio de una noche: La Marsellesa
– El minuto universal de Waterloo
– La elegía de Marienbad: Goethe entre Karlsbad y Weimar
– El descubrimiento de Eldorado
– Momento heroico: Dostoievski, San Petersburgo, plaza Semenovsk
– La primera palabra a través del océano: Cyrus W. Field
– La huida hacia Dios. Finales de octubre de 1910
– La lucha por el polo sur: El capitán Scott, 90 grados de latitud
– El tren sellado: Lenin
– Wilson fracasa
Cada uno de estos momentos estelares marca un rumbo durante décadas y siglos, escribió Zweig.

BIOGRAFIAS

Zweig tiene una capacidad especial tanto para elegir los personajes como para documentarse y poder escribir unas biografías brillantísimas. Por supuesto, tiene también una capacidad de trabajo inmensa.

Elige personajes verdaderamente singulares, que no tienen por qué ser los más grandes, más heroicos o más famosos. Por ejemplo, no elige a Napoleón, sino a Fouché. Pero es que Fouché es asombroso, estuvo en el primer plano de cada momento de la Revolución francesa hasta Napoleón. No es un héroe ni alguien digno de elogio sino todo lo contrario, un amoral, cínico y falso. Pero hay que leerlo y coincidiremos en la buena elección que hizo Zweig.

Su capacidad para describir los a personajes es asombrosa. Se mete dentro de ellos y nos muestra su forma de pensar y de actuar como pocos pueden hacerlo. El resultado es una detallada descripción de su entorno, de la época, de sus relaciones, de forma que el conocimiento que se obtiene es completísimo.

Entre la amplia lista de biografías que escribió (Emile Verhaeren, Americo Vespucio, María Antonieta, María Estuardo, Magallanes, Romain Rolland, Paul Verlaine, Balzac, Dickens, Dostoievski, Montaigne…), destacaría a dos por encima de todas, Erasmo de Rotterdam y Castellio contra Calvino, pero hay otras dos de obligada lectura: Fouché y María Antonieta:

ERASMO DE ROTTERADAM

Erudito, docente, humanista, escritor y traductor incansable, mente privilegiada, es una delicia acercarse al mundo de este sabio. Por medio de Erasmo de Rotterdam, Zweig nos introduce en los principios de la Reforma Protestante y su enfrentamiento a Lutero, contraponiendo la neutralidad y pacifismo del primero con la fogosidad y violencia del segundo. Compartiendo ambos ideas comunes sobre la insostenible situación y devenir de la Iglesia Católica a principios del siglo XVI, cada uno lo manifiesta a su forma. Erasmo con la palabra y su filosofía humanista. Lutero con la intransigencia. Erasmo con la indecisión, Lutero con la acción más apasionada. Erasmo pudo decidir sobre el éxito de la reforma cuando reyes y príncipes le pedían consejo, pero él no los dio, sólo ofrecía su filosofía y neutralidad.

CASTELLIO CONTRA CALVINO

Después de leer a Erasmo es obligado hacer lo propio con Catellio. Aunque sería muy sensato hacer una pequeña pausa entre ellos para deleitarse con el Elogio a la estupidez de Erasmo, una gozada.

Con esta obra de Castellio contra Calvino, Zweig nos mete de lleno en la Reforma Protestante ya en marcha. Cómo Calvino lleva a la realidad esas ideas en Ginebra, mediante la imposición a toda su población de las prácticas más estrictas y más rígidas que se puedan imaginar. Desde la asistencia a los actos religiosos, hasta exigencias en todos los órdenes de la vida. Exigencias que se van haciendo cada vez más implacables no dudando en utilizar la violencia para hacerlo cumplir, instalando un estado de terror que culmina con la condena a muerte de Miguel Servet, quemado vivo a fuego lento por discutir a Calvino sobre dos ideas concretas: La Santísima Trinidad y el Bautismo. Este hecho impulsa a Castellio a enfrentarse a Calvino con toda la fuerza que le da la razón frente el obstinamiento, la tolerancia hacia las ideas contra la cerrazón y la intolerancia. Grandísimo Castellio, el único que tuvo el valor de enfrentarse a la bestia, otra vez David contra Goliat, la grandeza de espíritu contra la mezquindad del poder y el autoritarismo.

Castellio, en defensa de Miguel Servet, dice en 1551: “ Buscar y decir la verdad, tal y como se piensa, no puede ser nunca un delito. A nadie se le debe obligar a creer. La conciencia es libre.”

Castellio es un monumento a la tolerancia y esta obra de Zweig debería ser hoy leída mucha gente que no la practica. Que sigue haciendo guerras y matando e imponiendo prácticas e ideas en nombre de un dios, cualquiera. Pero tampoco estaría de más que la leyesen quienes, en el ejercicio del poder, cualquier poder, imponen y son intolerantes con las ideas de los demás.

NOVELA

En sus novelas podemos apreciar toda la maestría de Zweig y el principio que, según él, tiene que regir todo buen libro: el de mantener el nivel, y arrastrar al lector hasta la última línea, sin dejar tomarle aliento.

En ellas hace muestra de una especial elegancia de estilo, y de una pericia inigualable para describir los sentimientos, las pasiones humanas y especialmente, la psicología de sus personajes, sobre todo los femeninos.

Títulos como la Piedad peligrosa, también traducida como la Impaciencia del corazón, ambientada en la Viena imperial, en donde la compasión, alimenta un amor que no es realmente correspondido y el protagonista encuentra su merecido, por su confusión de sentimientos en medio de una dramática situación.

Carta de una desconocida; monólogo escrito en forma de epístola, en donde ese recurso estilístico, le permite presentar a la protagonista confesando su vida. Historia muy triste, en el que una mujer declara sus pasiones a un destinatario que desconoce de su existencia y del que ha estado profundamente enamorada toda su vida

Veinticuatro horas en la vida de una mujer, una novela de corte psicológico. En ella, la protagonista relata lo que ha callado durante más de veinte años, las veinticuatro horas más tortuosas de su vida, en las que estuvo a punto de sacrificarlo todo por un desconocido. Llama la atención, el manejo de los tiempos que Zweig hace en este relato

Y por último, cabe destacar dentro de su prolífica obra, una de sus novelas más famosas: La novela de ajedrez, publicada en 1942 tras el suicidio del autor. Con su característica capacidad para observar la condición humana, elabora técnica y psicológicamente muy bien a su personaje central, un hombre torturado por la Gestapo a quien su obsesión por el ajedrez como válvula de escape, conduce a la locura.

Dentro de las novelas se podrían citar muchas otras: El amor de Erika Ewald, El candelabro enterrado, Mendel el de los libros, Amok, Ardiente secreto…

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